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Taxonomías Verdes: clasificación climática sostenible





El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) ha establecido que los riesgos financieros asociados con el cambio climático como los de mayor importancia global. Por lo tanto, es necesario movilizar inversiones hacia una economía de cero emisiones netas lo más pronto posible. Ante este reto, un sistema de clasificación de actividades sostenibles ("taxonomía") puede facilitar los flujos de capital hacia la mitigación y adaptación climática; lo cual también contribuye a la evaluación y gestión de riesgos asociados al cambio climático.


Puntos clave


  • Las taxonomías verdes son instrumentos de clasificación de actividades consideradas como sostenibles en el marco de un plan de transición hacia una economía baja en carbono.

  • Su elaboración es importante porque facilita los flujos de capital hacia inversiones sostenibles que se necesitan con urgencia.

  • China y la Unión Europea (UE) han sido pioneras en desarrollar sus propias taxonomías.

  • El objetivo de la Taxonomía de China es hacer contribuciones significativas al desarrollo ambiental, responder a los efectos del cambio climático, y hacer un uso eficiente de los recursos.

  • La Taxonomía de la UE busca mitigar el cambio climático y adaptarse a él, lograr la sostenibilidad y protección de los recursos hídricos y marinos, transitar a una economía circular, prevenir y controlar la contaminación, y proteger y restaurar la biodiversidad y los ecosistemas.

  • El mundo necesita descarbonizarse rápidamente y las taxonomías son esenciales para lograr ese objetivo.


1. ¿Qué es una taxonomía verde?


Las taxonomías verdes son instrumentos de clasificación utilizadas para identificar actividades industriales verdes en diferentes sectores. Éstas puede incorporar varios objetivos medioambientales como el control de la contaminación, la conservación de los recursos naturales y la biodiversidad. Además, sirven como guía para que los inversionistas puedan saber de manera confiable qué actividades son consideradas verdes; brindándoles claridad y transparencia al mismo tiempo que reduce malas prácticas como el greenwashing. Recientemente, han comenzado a incluir aspectos sociales y de gobernanza.

Por lo tanto, el propósito principal de las taxonomías verdes es servir como guía para transitar a una economía sostenible. China y la Unión Europea ("UE") han sido las regiones pioneras en desarrollar sus propias taxonomías; sin embargo, se requiere que otros países se unan, creando taxonomías que se adapten a su entorno y se especialicen en áreas que las existentes no cubren.


2. ¿Por qué es importante?

El mundo necesita descarbonizarse rápidamente. Las taxonomías pueden facilitar el flujo de capital hacia inversiones sostenibles que se necesitan con urgencia, especialmente para los países en desarrollo que tienen una mayor exposición a los riesgos climáticos. Para movilizar el capital es necesario orientar las inversiones, por lo que disponer de un sistema de clasificación como referencia para proporcionar claridad y orientación sobre lo que se considera una inversión sostenible es esencial.

Una taxonomía también tiene efectos positivos en el comercio internacional, ya que garantiza el cumplimiento de criterios de inversión sostenible de otros países y permite que estén preparados contra las restricciones existentes o futuras. Esto se refuerza por el hecho de ser un sistema respaldado por gobiernos, quienes establecen una serie de regulaciones que mejoran el cumplimiento de normas relacionadas con las sostenibilidad.



3. Taxonomías más desarrolladas

China

China es pionera en crear taxonomías verdes, creando no sólo una hoja de ruta para el resto de países y regiones económicas, sino que también ha ayudado a fortalecer sus mercados financieros verdes y ganando terreno frente al resto del mundo.


En el 2015, el Banco Popular de China (PBOC, por sus siglas en inglés) publicó el Catálogo de Proyectos Respaldado por Bonos Verdes, convirtiéndose en uno de los primeros países en establecer una clasificación nacional. En el 2020, a este Catálogo se le sumó una definición de cuáles serían consideradas industrias verdes, transformándose así en la Taxonomía Verde de China.


El objetivo de la taxonomía china es hacer contribuciones significativas al desarrollo sostenible, responder a los efectos del cambio climático, y gestionar mejor los recursos naturales. El sistema de clasificación propone categorías como eficiencia energética, protección del medio ambiente, energía limpia, mejora ecológica de la infraestructura y servicios ecológicos.


La taxonomía se concentra en los bonos sostenibles como los bonos verdes financieros, bonos verdes corporativos, bonos verdes empresariales, herramientas de financiamiento de deuda verde y valores verdes respaldados por activos. La taxonomía será utilizada por diversas entidades y departamentos para desarrollar planes y políticas regionales con apoyo de los mercados financieros.


Sin embargo, la Taxonomía Verde de China no explica cómo las actividades contribuyen a la mitigación o adaptación al cambio climático, ni define un proceso de evaluación. Tampoco tiene en cuenta las relaciones transversales de los objetivos medioambientales que pueden dar lugar a conflictos cuando una actividad contribuye de forma significativa a un objetivo concreto, pero perjudica a otros. A pesar de lo anterior, la taxonomía requiere que los proyectos cumplan con las regulaciones, estándares nacionales e industriales que podrían reducir riesgos asociados con el clima.


Unión Europea

En 2016 la Comisión Europea estableció un Grupo de Expertos de Alto Nivel (HLEG, por sus siglas en inglés) sobre Finanzas Sostenibles. El HLEG publicó varias recomendaciones clave en el 2018 incluyendo el desarrollo de una Taxonomía debido a la necesidad de corregir el déficit de financiamiento en la transición hacia una economía verde. Ante ello, se estableció el objetivo de definir actividades susceptibles de inversiones sostenibles.

La taxonomía europea es una lista de actividades económicas y criterios adaptables a diferentes estrategias de inversión, a partir de la experiencia científica e industrial más reciente. Las recomendaciones principales alineadas con el objetivo de la UE de limitar el aumento del calentamiento global a menos de 1.5°C. son:

  • Establecer una taxonomía sostenible común en la UE.

  • Brindar claridad al hacer inversiones sostenibles a largo plazo.

  • Mejorar las normas de divulgación para que los riesgos de sostenibilidad sean totalmente transparentes, empezando por el cambio climático.

  • Ayudar a establecer una estrategia sobre financiamiento sostenible dando asesoramiento en materia de inversión, etiqueta ecológica y normas.

  • Desarrollar e implementar estándares y etiquetados oficiales europeos de sostenibilidad, empezando por los bonos verdes.

  • Promover una infraestructura sostenible en Europa.

La cobertura de sectores es amplia, incluye la agricultura, construcción e inmobiliarias, electricidad, gas y aire acondicionado, forestal, manufactura, transportación y almacenaje, información y comunicación, agua, saneamiento y residuos. Además, la taxonomía es aplicable a todas las entidades financieras y grandes empresas de la UE.


4. La taxonomía es un instrumento más de la transición

En resumen, el mundo necesita descarbonizarse rápidamente. Las taxonomías pueden facilitar las corrientes de capital hacia inversiones sostenibles que se necesitan con urgencia, mejorando su desempeño en comercio internacional y posición de inversión frente a otros países. También representan una guía para inversiones que ayuden a reducir y mitigar los efectos del cambio climático que tarde o temprano afectarán a la economía. Las taxonomías de China y la UE dan luz sobre los objetivos que una taxonomía debería tener. Estos primeros experimentos han definido que las futuras taxonomías desarrollen una lista de criterios relevantes y flexibles que sirvan para adaptarse a diferentes estrategias de inversión basadas en la experiencia científica e industrial más reciente.