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Finanzas para la transición





Lograr la transición a economías con cero emisiones netas de carbono es el gran reto de la humanidad para este siglo y los mercados financieros se han posicionado como un valioso mecanismo para alcanzar esa meta.


En primer lugar, la descarbonización debe estar basada en criterios científicos que nos permitan hacer estimaciones precisas y monitorear recursos esenciales. En Latinoamérica el monitoreo de las emisiones de carbono y la conservación de los recursos naturales será crucial para cumplir con sus compromisos ambientales y para construir comunidades resilientes ante el cambio climático.


En segundo lugar, deben usarse mecanismos creativos e innovadores que alineen los incentivos de los mercados financieros privados con las metas climáticas globales. Las finanzas para la transición agrupan a todo mecanismo que nos permitirán movilizar recursos a iniciativas sustentables. En este sentido, los instrumentos financieros de renta fija, como los bonos y préstamos vinculados a la sostenibilidad, han demostrado su enorme potencial, al incentivar a los deudores a alcanzar metas de sustentabilidad ambiental claras y predefinidas.


Además, es necesario contemplar los riesgos y oportunidades del sistema financiero para introducir estos instrumentos. Una crítica común a estos nuevos mercados reside en la dificultad para comprar las métricas de desempeño con las metas del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la ONU. Esto es crucial, ya que cualquier evaluación menos estricta que esa significaría que el instrumento no está vinculado a una transición suficientemente robusta y ambiciosa.


La participación del gobierno es fundamental. La emisión de bonos vinculados a los compromisos ambientales y los ODS de la ONU amplían los mercados y atraen recursos para proyectos sustentables. La regulación es crucial para extender el uso de estos instrumentos financieros. Por ejemplo, crear taxonomías ayuda a homogeneizar la información y a establecer reglas de juego más claras para este mercado emergente. También es urgente una regulación que asegure que estos mercados sean transparentes y rindan cuentas. La transparencia es crucial para asegurar que los mercados tienen acceso a la información correcta, de otra forma, el capital puede ser asignado de manera ineficiente. Un ejemplo de recomendaciones para aumentar la transparencia en este sector emergente es el reporte de material relacionado con el medio ambiente en los reportes financieros de las empresas públicas.


En la dimensión internacional, los debates sobre los impactos sociales de la economía verde son especialmente importantes para los países en desarrollo. Las economías emergentes, como las latinoamericanas, tienen capacidad para acceder a estos recursos y comprometerse con la agenda internacional contra el cambio climático. Al mismo tiempo, algunas economías emergentes han expresado sus preocupaciones acerca del posible uso que las economías más desarrolladas podrían hacer del objetivo de lograr economías verdes para justificar políticas proteccionistas o para limitar las posibilidades de crecimiento de otras naciones. Sin lugar a duda, las medidas, ritmos y metas de cada país deberán ser ajustados a sus necesidades y condiciones actuales.


En conclusión, la descarbonización es una meta imperativa para las siguientes décadas y las finanzas para la transición constituyen una herramienta que nos permitirá alcanzarla. Los pormenores de su implementación y regulación, así como los retos y oportunidades futuras deben ser atendidas con seriedad y prisa para establecer las bases de la transición hacia un futuro sin emisiones de carbono.