• White LinkedIn Icon
  • White Twitter Icon
  • Blanco Icono de Spotify

Las consecuencias financieras de los riesgos climáticos






Toda empresa o institución enfrenta oportunidades y riesgos asociados al cambio climático. La complejidad y la incertidumbre asociadas a tal fenómeno hacen difícil determinar la magnitud de los impactos que la crisis climática representa para una organización. Desde una perspectiva corporativa, un punto de partida esencial es el definir cuáles son y en qué consisten los riesgos relacionados al clima. Éstos se pueden dividir en dos grandes tipos: los riesgos relacionados con los ajustes derivados de una transición a una economía baja en carbono, y aquellos vinculados con los impactos físicos por cambios en la temperatura y la degradación ambiental.

Puntos clave

  • Los riesgos relacionados al clima se dividen en dos tipos: riesgos relacionados con la transición a una economía baja en carbono y riesgos vinculados con los impactos físicos.

  • Los riesgos físicos pueden interrumpir operaciones a lo largo de las cadenas de valor o la destrucción de bienes debido a desastres naturales asociados al cambio climático.

  • Los riesgos de transición son aquellos asociados a la transición a una economía baja en carbono y pueden reflejarse en ajustes del mercado, marcos regulatorios, transformaciones tecnológicas o políticas climáticas.

  • Los riesgos físicos y de transición pueden materializarse en términos de riesgos financieros mediante mecanismos de transmisión como fluctuaciones en ventas, aumento de costos operacionales, la baja en la valoración de los activos y la inversión en capital.

  • Debido a las posibles consecuencias financieras que los riesgos climáticos representan, se espera que gobiernos, empresas e inversionistas los incluyan en sus decisiones de inversión de manera obligatoria a corto plazo.

1. Riesgos físicos

Los riesgos físicos son los peligros relacionados con el clima que vulneran la materialidad de los sistemas humanos y naturales, los cuales implican costos económicos y pérdidas financieras debido al aumento de la frecuencia y gravedad. Algunos ejemplos de fenómenos naturales relacionados con el clima son tormentas, inundaciones y olas de calor (riesgos físicos graves); o impactos de largo plazo en los patrones climáticos (riesgos físicos crónicos) como la acidificación de los océanos, el aumento del nivel del mar o los cambios en las precipitaciones.

La importancia de tomar en cuenta los riesgos físicos se deriva de la posible destrucción del capital. Los cambios en el clima pueden dañar directamente a los activos e infraestructura, alterar las cadenas de suministro o afectar la producción agrícola, lo cual reduce el valor de los activos y la rentabilidad de las empresas. Por ejemplo, el aumento del nivel del mar podría desequilibrar el mercado de bienes raíces en las costas o afectar el funcionamiento de los puertos.

Además, los riesgos físicos también pueden afectar las expectativas de pérdidas futuras, lo que a su vez puede afectar a las preferencias de riesgo actuales. Por ejemplo, las viviendas expuestas al aumento del nivel del mar ya se venden a un valor menor en comparación con propiedades equivalentes que no se encuentran tan cerca de las costas.

La intensidad de los riesgos físicos es diferente en cada región. En general, diversos estudios han demostrado que las regiones en vías de desarrollo son las más vulnerables a este tipo de riesgos. En cambio, algunos países desarrollados se verán menos afectados por el cambio climático debido a que los riesgos dependen sustancialmente de la distribución espacial de la población, y de la vulnerabilidad y capacidad que tienen para prepararse y gestionar los riesgos.


Otro aspecto geográfico a considerar es el hecho que los trópicos enfrentan con mayor intensidad los impactos climáticos debido a la baja variabilidad de la temperatura a lo largo del año. Por ello, se proyecta que las olas de calor extremas ocurran más pronto de estas regiones. Por lo tanto, los mercados localizados cerca de los trópicos pueden ser atractivos para la inversión en infraestructura resiliente con el fin de mejorar la mitigación o adaptación a los impactos del cambio climático.

2. Riesgos de transición

Para poder cumplir los objetivos del Acuerdo de París debemos orientar una transición a una economía de cero emisiones netas. La restructuración de la economía global implica que gobiernos, corporaciones e inversionistas enfrenten ajustes legales, tecnológicos, políticos, y económicos, denominados como riesgos de transición.

Algunos ejemplos de riesgos de transición son los cambios de política climática como las restricciones a las emisiones de carbono, la aplicación de precios al carbono, o los impuestos a las importaciones de productos que contaminen demasiado en su proceso de producción. El retraso que existe en las agendas políticas mundiales para cumplir los objetivos de cero emisiones netas incrementa los riesgos de transitar a una economía verde en un plazo menor, por lo que la transición puede darse de forma abrupta y desordenada.

Los riesgos de transición reducen la competitividad de los sectores basados en carbono en comparación con negocios en otros sectores. Ante la falta de políticas climática claras, la incertidumbre en el sector privado crece, lo que resulta en mayores riesgos financieros para las empresas y los mercados financieros.

Otra posibilidad es que las innovaciones tecnológicas desplacen tecnologías eficientes, pero que no se ajustan a una economía de cero emisiones. El ejemplo más claro es el reemplazo de combustibles fósiles por energías renovables. Cambios como este pueden implicar un riesgo debido a la incertidumbre sobre cómo se comportará las fuentes de energía renovables, como el sol o el viento; sin embargo, este tipo de riesgos han ido disminuyendo drásticamente a medida que las tecnologías han ido madurando.

Los ajustes para transitar a una economía de cero emisiones netas tendrán consecuencias negativas en sectores de la economía que dependen de combustibles fósiles, ya que corren el riesgo de quedar "varados” como activos que han sufrido depreciaciones imprevistas o prematuras debido al cambio en el mercado y la legislación. Además, el valor añadido de muchos otros sectores económicos que dependen de las empresas de combustibles fósiles probablemente se verá afectado indirectamente por los riesgos de transición.

Ante la falta de políticas climática claras, la incertidumbre en el sector privado crece, lo cual genera mayores riesgos financieros para las empresas

Los riesgos de transición pueden ramificarse en distintas áreas. Una de las clasificaciones más aceptadas por el sector financiero es aquella establecida por el grupo de trabajo sobre divulgaciones financieras relacionadas con el clima (TCFD, por sus siglas en inglés). Las categorías son las siguientes:

  • Riesgos políticos y legales (aumento del precio de emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), la mejora de los reportes de emisiones obligatorios, regulación para productos y servicios existentes y la exposición a litigios).

  • Riesgos tecnológicos (sustitución de productos y servicios existentes con opciones de menores emisiones de GEI, inversión no exitosa en nuevas tecnologías y el costo de transición a tecnología de menos emisiones).

  • Riesgo de mercado (cambios en el comportamiento en la demanda de productos y servicios, incertidumbre sobre las señales del mercado y el aumento del costo de las materias primas).

  • Riesgo de reputación (cambios en las preferencias de los consumidores, la estigmatización del sector y el aumento de la preocupación de los interesados o retroalimentación negativa).

3. Riesgos financieros asociados al cambio climático

Los riesgos físicos y de transición pueden materializarse en términos financieros a través de mecanismos de transmisión como ventas, costos operacionales, valoración de los activos y la inversión en capital.

Los canales de transmisión consideran los efectos directos sobre los propios bancos, derivados de los impactos sobre sus operaciones y su capacidad para financiarse. Además, capturan los efectos indirectos sobre activos financieros específicos y su influencia en variables de mercado como los tipos de interés sin riesgo, la inflación, las materias primas y los tipos de cambio.

Los riesgos climáticos impactan, en general, el sector financiero por la incertidumbre sobre el momento, la intensidad y la ubicación de futuros fenómenos meteorológicos graves y otros desastres naturales que pueden generar mayor volatilidad en los mercados. También, los riesgos se derivan de la política del sector público, los adelantos tecnológicos y el sentimiento de los inversores que podrían dar lugar a cambios en los costos de los préstamos y a una brusca modificación de los activos financieros.

Las consecuencias financieras de los riesgos climáticos son razón suficiente para que su incorporación en la toma de decisiones de inversión sea obligatoria en el corto plazo.

Los riesgos financieros se diversifican en riesgos de crédito, de mercado, de liquidez, operacionales y de seguros. Por ello, los principales efectos de los riesgos climáticos físicos y de transición en cada rama de los financieros son los siguientes:

  • Riesgo de crédito: los factores de riesgo climático reducen la capacidad de los prestatarios para pagar la deuda y la capacidad de los bancos para recuperar plenamente el valor de un préstamo en caso de impago.

  • Riesgo de mercado: reducen los valores de los activos financieros, incluida la posibilidad de provocar ajustes de precios grandes, repentinos y negativos cuando el riesgo climático aún no se incorpore a los precios.

  • Riesgo de liquidez: pueden reducir el acceso de los bancos a fuentes estables de financiación a medida que van cambiando las condiciones del mercado.

  • Riesgo operacional: aumentan el riesgo relacionado al cumplimiento legal y regulatorio de inversiones y negocios sensibles al clima.

  • Riesgo de reputación: la reputación de los bancos o instituciones puede cambiar como resultado de los sentimientos de los consumidores o por cambios en el mercado

Por ejemplo, puede haber mayor probabilidad de incumplimiento de préstamos, expectativas variantes respecto a la rentabilidad los activos financieros, problemas de liquidez en el sector bancario o valoración no precisa de seguros. En general, la exposición de las instituciones financieras a riesgos climáticos puede desencadenar contagios y devaluaciones de activos que se propaguen por todo el sistema financiero.

Otro fenómeno que se presenta es que a medida que aumentan las catástrofes naturales, las pérdidas que no están aseguradas pueden amenazar la solvencia de los hogares, las empresas y los gobiernos, y por tanto de las instituciones financieras. Por otro lado, las pérdidas aseguradas pueden poner a los aseguradoras en una situación de fragilidad a medida que aumentan las reclamaciones por daños y perjuicios. Por lo tanto, los daños a los activos afectan el ciclo de vida del capital físico debido a que éstos se deprecian con mayor rapidez.

En conclusión, debido a la importancia financiera de los riesgos climáticos, es urgente que los inversionistas consideren estos riesgos en el proceso de toma de decisiones. Además, el sector privado en América Latina debe reconocer que los gobiernos y reguladores ya están avanzando para incorporar los riesgos relacionados con el clima en las instituciones financieras. El esfuerzo más relevante son los lineamientos publicados en 2017 por el TCFD. En el corto plazo, se espera que tales guías sean obligatorias en varias jurisdicciones, principalmente en los mercados desarrollados.